Hoy me levanto y escucho que existe un tornado de fuego. Primera vez que tenía noticia de que un huracán podía convertirse en un monstruo de fuego. Minutos después por RPP me enteró que el Bosque de Cachil también es depredado por el fuego.
Esta noche me nace la pregunta ¿Y en cuántos lugares la tierra está ardiendo? Le pregunto al Google y vaya que me responde afirmativamente. Y hasta encuentro un mapa donde las zonas que arden están marcadas de color rojo, rojo candela.
La agencia de noticias Andina en su reporte de las 6 de la tarde da cuenta que existen cinco focos de incendio en Oxapampa (Cerro de Pasco). Los daños afectan 40 hectáreas de bosque. Los sectores con problemas son San Marcos, Huancabamba, Llamatisu y otras dos zonas. Aquí trabajan los bomberos, especialistas en incendios forestales de la minera Volcán y de localidades cercanas.
Y aunque aquí sigo teniendo frío…qué ironía tener que escribir del fuego. La agencia EFE hace 12 horas informó que se había controlado el incendio en Ibiza, que terminó con 350 hectáreas arrasadas en Benirrás.
En la zona sur del continente ANSA informa que los incendios que afectan a 2,6 millones de hectáreas en Bolivia. Allí se habla de 35.000 focos de calor registrados hasta hoy en todo el país y que se hicieron incontrolables en algunos municipios de la Amazonía (ciudades de Santa Cruz, Pando y Beni) y la región oriental. No puedo ni imaginármelo. Veo a Bolivia rostizada.
¿Cómo se originó? La nota habla de la quema de pastizales para habilitar tierras de cultivo pero se tornaron incontrolables debido a la grave sequía del primer semestre, considerada una de las mayores en la historia del país.
Se han suspendido las clases de educación física en el sur de Bolivia para evitar el aumento de enfermedades respiratorias y conjuntivitis por la humareda.
Y en las estepas también hay calor. Allí el primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, culpa al cambio climático de la sequía y los incendios forestales, que han arrasado cerca de un millón de hectáreas de bosques desde junio. "El clima está cambiando. Este año en Rusia comprendimos muy bien la actualidad de los problemas climáticos, cuando nos topamos con los incendios forestales", señaló Putin en declaraciones a agencias rusas.
En Rusia se han declarado 28.000 incendios desde principios de junio y se han perdido más 857.000 hectáreas de bosques, miles de casas; así como 11 millones de hectáreas de cultivos, es decir, el 26 por ciento del total de la cosecha.
















