
Por Carlos Tataje
CARTA ABIERTA A CÉSAR LÉVANO PUBLICADA EN LA REVISTA SHYMOR. Nº 1, AÑO1
Estimado maestro:
Después de trabajar en el diario que usted dirige en diversas ocasiones los últimos tres años, dirigiendo primero la edición de Trujillo y luego la de Chimbote, no puedo permanecer indiferente a lo que muchos colegas consideran vergonzoso: los cambios de equipo de redacción y de línea editorial.
De una posición sujeta a unos principios éticos y estéticos que usted magistralmente ha sustentado más de una vez, La Primera de Trujillo ha pasado a unas fórmulas complacientes que necesariamente nos llevan a pensar en motivos oscuros que no puede avalar César Lévano con su firma en portada.
La Primera no sólo ha omitido en los últimos meses escándalos del calibre de la empresa Acuña y Peralta, el deterioro de Caja Trujillo o el asfaltado decorativo y pre electoral de nuestras pistas. Sino que puede decirse que ha mudado en portavoz de la gestión cenozoica del alcalde César Acuña.
Tan escasa es la imaginación de quienes componen la inubicable redacción trujillana, que han llegado a presentar en portada las últimas palabras de Jesucristo, interpretadas por la logia acuñista con su obispo al frente.
Después de publicar en Lima la información del Escuadrón de la Muerte con una brillante columna suya, me causa bochorno leer cómo se ha se ha seguido este tema en Trujillo los últimos meses, lo cual complace a César Acuña que condecoró con urgencia al ahora coronel Elidio Espinoza.
En el caso del Escuadrón de la Muerte La Primera no sólo ha traicionado a los lectores, también ha desamparado a sus informantes.
Y lo ha hecho cuando sabemos que corrieron elevados riesgos al confiar en nosotros para la defensa de los Derechos Humanos.
Al margen de las discrepancias políticas, la prensa debe luchar no sólo contra los corruptos, sino también y de forma dramáticamente urgente contra los corruptores, contra quienes compran conciencias y alquilan silencios.
Cuando usted encabezó el desembarco de La Primera en Trujillo, el nuevo rotativo fue recibido como una ventana abierta a la verdad en un laberinto de complicidades difícilmente denunciables. Ahora sin embargo, tal pareciera que se ha dejado arrastrar hacia el oficialismo local, contribuyendo a la desinformación de la ciudadanía precisamente cuando nos asomamos a un proceso electoral.
La sospechosa unanimidad de la prensa local ante una gestión tan pobre, protagonizada por un personaje de fondos ilimitados y nunca satisfactoriamente explicados; la desaparición de los intelectuales trujillanos de las rotativas, el deterioro de la calidad moral de nuestros líderes de opinión, así como lo que íntimamente considero la traición editorial de La Primera, se suman a los muchos motivos que nos han llevado a fundar esta modesta revista, con las páginas abiertas a la crítica y el análisis con bases éticas e ideológicas, desde la perspectiva de una izquierda discrepante: subvirtiendo el violento desorden secularmente sostenido contra nuestro pueblo y nuestra cultura, incendiando neuronas y promoviendo la adrenalina entre los corazones de buena fe.
Así pues, nos aprestamos a renovar la ilusión entre los lectores, advirtiendo que lo que parecía una apuesta seria de la izquierda revolucionaria y pensante, hoy se desnuda como otro lance en esta ruleta de ludopatías obstinadas y apetitos desaforados en la cual giran nuestros
empresarios chicha.
Si La Primera pretende erigirse como el portavoz de nuestra izquierda crítica y revolucionaria, no nos extrañe que la caverna nos siga gobernando otros quinientos años.
Profundamente decepcionado.
CARTA ABIERTA A CÉSAR LÉVANO PUBLICADA EN LA REVISTA SHYMOR. Nº 1, AÑO1
Estimado maestro:
Después de trabajar en el diario que usted dirige en diversas ocasiones los últimos tres años, dirigiendo primero la edición de Trujillo y luego la de Chimbote, no puedo permanecer indiferente a lo que muchos colegas consideran vergonzoso: los cambios de equipo de redacción y de línea editorial.
De una posición sujeta a unos principios éticos y estéticos que usted magistralmente ha sustentado más de una vez, La Primera de Trujillo ha pasado a unas fórmulas complacientes que necesariamente nos llevan a pensar en motivos oscuros que no puede avalar César Lévano con su firma en portada.
La Primera no sólo ha omitido en los últimos meses escándalos del calibre de la empresa Acuña y Peralta, el deterioro de Caja Trujillo o el asfaltado decorativo y pre electoral de nuestras pistas. Sino que puede decirse que ha mudado en portavoz de la gestión cenozoica del alcalde César Acuña.
Tan escasa es la imaginación de quienes componen la inubicable redacción trujillana, que han llegado a presentar en portada las últimas palabras de Jesucristo, interpretadas por la logia acuñista con su obispo al frente.
Después de publicar en Lima la información del Escuadrón de la Muerte con una brillante columna suya, me causa bochorno leer cómo se ha se ha seguido este tema en Trujillo los últimos meses, lo cual complace a César Acuña que condecoró con urgencia al ahora coronel Elidio Espinoza.
En el caso del Escuadrón de la Muerte La Primera no sólo ha traicionado a los lectores, también ha desamparado a sus informantes.
Y lo ha hecho cuando sabemos que corrieron elevados riesgos al confiar en nosotros para la defensa de los Derechos Humanos.
Al margen de las discrepancias políticas, la prensa debe luchar no sólo contra los corruptos, sino también y de forma dramáticamente urgente contra los corruptores, contra quienes compran conciencias y alquilan silencios.
Cuando usted encabezó el desembarco de La Primera en Trujillo, el nuevo rotativo fue recibido como una ventana abierta a la verdad en un laberinto de complicidades difícilmente denunciables. Ahora sin embargo, tal pareciera que se ha dejado arrastrar hacia el oficialismo local, contribuyendo a la desinformación de la ciudadanía precisamente cuando nos asomamos a un proceso electoral.
La sospechosa unanimidad de la prensa local ante una gestión tan pobre, protagonizada por un personaje de fondos ilimitados y nunca satisfactoriamente explicados; la desaparición de los intelectuales trujillanos de las rotativas, el deterioro de la calidad moral de nuestros líderes de opinión, así como lo que íntimamente considero la traición editorial de La Primera, se suman a los muchos motivos que nos han llevado a fundar esta modesta revista, con las páginas abiertas a la crítica y el análisis con bases éticas e ideológicas, desde la perspectiva de una izquierda discrepante: subvirtiendo el violento desorden secularmente sostenido contra nuestro pueblo y nuestra cultura, incendiando neuronas y promoviendo la adrenalina entre los corazones de buena fe.
Así pues, nos aprestamos a renovar la ilusión entre los lectores, advirtiendo que lo que parecía una apuesta seria de la izquierda revolucionaria y pensante, hoy se desnuda como otro lance en esta ruleta de ludopatías obstinadas y apetitos desaforados en la cual giran nuestros
empresarios chicha.
Si La Primera pretende erigirse como el portavoz de nuestra izquierda crítica y revolucionaria, no nos extrañe que la caverna nos siga gobernando otros quinientos años.
Profundamente decepcionado.










