sábado, 15 de septiembre de 2007

Desadaptados incendian muros de complejo arqueológico Markawamachuko




Por Any Casanova

Huamachuco. Un incendio de grandes proporciones se registró en el complejo arqueológico Markawamachuko, cuando personas inescrupulosas prendieron fuego al muro perimetral del sector El Castillo, ubicado al Sur Oeste de dicho recinto.
Markawamachuko fue afectado en más de 200 metros en la cabecera de su muro original. Las llamas devoraron la maleza que cubría el muro, el fuego se prolongó y causó daños materiales obscureciendo el material lítico y debilitando el mortero de barro de la infraestructura. Ahora las piedras lucen manchadas, por lo que urgente un tratamiento de conservación.
Al lugar se constituyeron representantes del proyecto "Protección, preservación y acondicionamiento del complejo arqueológico Markawamachuco", Virgilio Chumpitazi León; el procurador de la municipalidad, Isaías Agreda Olguín; el arqueólogo Daniel Castillo, quien alertó que con el calentamiento de las piedras y barro afectados se facilita el derrumbamiento de los muros.
“Si no se toman las medidas urgentes con este invierno que se aproxima mucho de los muros se vendrían abajo", advirtió.
También estuvieron Ronald Salas Monteagudo y Santiago Pérez, los dos últimos conservadores del INC, quienes casualmente se encontraban recorriendo el complejo arqueológico, debido a que están iniciando trabajos de limpieza y apuntalamiento del mismo.
La policía nacional ofició al Ministerio Público para realizar la constatación del daño, lamentablemente la Fiscalía no mandó ningún representante.
La desidia y falta de interés hace que una vez más se atente contra este importante patrimonio cultural y arqueológico, el llamado urgente es a las autoridades para que los peritos realizan un estudio de la magnitud de los daños causados y a la población para tomar medidas y defender realmente el bien llamado por el presidente Fernando Belaunde Terry como "el Macchu Pichu del norte".

viernes, 14 de septiembre de 2007

¿Y si hubiera oro en el sub suelo de San Isidro?


Por Angel Gavidia (*)


Los campesinos tienen derecho a una vida alejada del trajín minero y sus terribles secuelas y, en última instancia, la agresión al medio ambiente que conlleva una actividad de este tipo.
El Perú tiene ejemplos por todos lados: En Pataz, la bellísima laguna de Pias , otrora llena de peces comestibles, ahora envenenada; en Trujillo, el río Moche cuyas aguas (que, cuentan, cobijaban hasta camarones y cangrejos) ahora sólo sirven para regar piñas por los relaves de Shorey ; Cerro de Pasco, la Oroya, simplemente un escándalo, y el río Mantaro, igual; Cajamarca y su paranoia preventiva amén de los envenenados por mercurio hace tres o cuatro años.
Todavía me llegan pacientes con aspecto de campesinos pobres que alguna ves trabajaron en las minas y que me obligan a tomar conciencia, una vez más, que la pneumoconiosis no es sólo una enfermedad "del libro" y la sílicotuberculosis también es una asociación real.
Yo tengo un posición ideológica antiminera. Posición que parte de la experiencia. No he visto el progreso de los pueblos que tiene "la suerte" de ser mineros. Me refiero al progreso sin comillas. No lo he visto. He visto sí muchas fortunas que se amasaron al amparo de esta actividad.Ahora, me pregunto, si descubrieran oro en el subsuelo de San Isidro con las incomodidades que provocan las excavaciones y el "pequeñísimo" riesgo que se contamine el agua que toman sus civilizados habitantes, qué diría Jaime de Althaus, o Rospigliosi. No dirían nada porque Alan García no movería un dedo para que se asiente allí un campamento minero por no enfrentarlos; pero ahora simplemente se trata de unos campesinos de la sierra de Piura y nada más.

(*) Poeta y médico.