martes, 17 de julio de 2007

Lo que se hace... se paga.

Por Jill Hoyos (Desde algún lugar de España)

Esta frase la hemos escuchado muchas veces cuando algo malo que hemos hecho anteriormente se nos regresa a nosotros mismos. Al respecto he leído unos cuantos de libros sobre karma, energías positivas y negativas, el famoso ying y yang, libros de Osho y un sin fin que pueden hablarte del tema en relación a LO QUE SE HACE... SE PAGA.
Muchos dicen que a veces tus hijos sufren lo que tú hiciste, en pocas palabras pagan las cosas malas que tú hiciste. En fin, sea en esta vida o en la otra, sea en carne propia o en la de tus hijos, todo lo malo que uno hace, sea en palabra u obra, se repite en sentido contrario.
Pues en mi propia experiencia, creyente o no de los temas leídos y los simplemente conocidos, puedo asegurar que he sufrido en carne propia el regreso de todo lo negativo, de las cosas que yo hice sin querer queriendo a otras personas.
Siempre he pensado que soy muy afortunada en el amor, siempre tuve al chico que quería, ellos me amaban mucho y todos estaban dispuestos a quedarse conmigo por el resto de su vida, pero era yo quien decía cuando tenía que terminar la relación. Así vivía mi vida sin pensar en todos los corazones que rompía a diestra y siniestra.
Pensaba que mi vida cambiaría cuando mi viaje a España se realice. De alguna manera así fue, conocí al que sería mi príncipe azul, pero después de un año me quedé con tan sólo el azul de sus ojos, y de príncipe nada. Se desenamoró de mí, y me dejó. Todos mis mejores amigos, que me quieren y me conocen y saben las cosas que hice, pues sentían pena por mi, pero en el fondo sabían y muchos me decían...SABES QUE TE LO MERECES... pues era cierto, yo hice eso a muchos y es la primera vez que me ha pasado.
Cuando estaba haciendo bien las cosas, de corazón (así como los muchachos lo hacían conmigo) me dieron el plantazo de mi vida. Sentí que me quedaba en medio de la calle totalmente abandonada física y espiritualmente. He superado el impacto, volviendo con mi ex de Japón, al que engañé muchas veces por causa de su ausencia física pero nunca espiritual, él siempre me llamaba, me cuidaba de lejos, teníamos una conexión sensorial impresionante, me llamaba cuando estaba triste, me llamaba cuando estaba muy alegre, me llamaba cuando pensaba mucho en él...él podía sentir el ritmo de mi corazón a millas de mí. Fue una relación muy especial como verán. Pues luego de tener el corazón medio roto que mejor cura que un gran amor...de tu primer amor. Pero esta vez pensé HACER LAS COSAS BIEN, pensaba esperarle, traerle a España, vivir juntos, etc. Realizar lo que siempre habíamos soñado. Pues hace poco se armó de valor y me confesó que, después de 6 años de estar esperándome, ha encontrado una buena mujer con quien está empezando a ser feliz. No sé si se trata de una aventura, como las que yo tenía y al final siempre volvía con él. Pero lastimosamente él no es como yo, él tiene muy claro lo que siente, lo que quiere y lo realiza, es de las pocas personas que conozco que es leal a su palabra.
Nuevamente he sido golpeada con mi propia mano. Ahora creo eso que dice: No hagas a nadie lo que no quieres que hagan contigo. Y esta frase podría ser positiva de alguna manera: has a otros lo que quieres que hagan contigo.
Pero ya digo, que no sólo cuentan los actos, sino también las palabras; éstas al ser negativas te rodean y crean un ambiente negativo y todo te saldrá mal, incluso las personas que te rodean percibirán estas malas vibraciones, y a pesar que no se trata de tus enemigos, ellos pueden llegar a comportarse como tal.Mi consejo final es, vivamos la vida libremente, pero no lastimando a nadie, por experiencia, he llorado todo lo que otros han llorado por culpa mía. Pero cuando mi Karma, mi espíritu y mi corazón se limpien de tanta mala vibración que he echado en el mundo, podré ser feliz para siempre...todo depende de mí.