domingo, 15 de julio de 2012

No nos convirtamos en sepultureros de la democracia


Mapa sobre conflictos de uso de agua elaborado a partir del Reporte de Conflictos Sociales Nº 62 - Abril 2009. Adjuntía para la Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad. Defensoría del Pueblo.

Por Enrique Benites Delgado

La violencia que viene sucediendo en algunas ciudades de nuestro país debe preocuparnos a todos. La intolerancia contra quienes piensan diferente, la agresión contra medios de información que difunden noticias “contrarias” a los intereses que ellos propician; el saqueo de comercios que se atreven a abrir para poder vender y pagar sus deudas; la quema de locales públicos; decir ¡NO! y todos tienen que caminar en ese rumbo si no, son “enemigos” o “traidores”. La presencia nuevamente de focos ideologizados de sendero en las universidades; la presencia de frentes de fachada de sendero en el magisterio. Todo esto debe preocuparnos y debemos rechazar en forma contundente y con un mensaje claro y también político. Sí señor. Ante una acción ideológica y política tiene que haber una respuesta de igual magnitud.

No es desconocida la filiación política que tienen los principales dirigentes que conducen estas asonadas de violencia en las zonas alto andinas. Dirigentes que, ante el fracaso y rechazo a las acciones criminales de terrorismo, tuvieron un repliegue “táctico”. Se fueron a las zonas más olvidadas de nuestras regiones. Allí comenzaron a ejecutar un nuevo plan: la defensa del medio ambiente. Vieron su espacio en las zonas de la sierra de nuestro país, donde la educación y el conocimiento son mucho más escasos, nos guste o no, así es. Entonces ¿Dónde sería más fácil poder persuadir o engañar aprovechándose de ese desconocimiento? Ajá, aquí cumplen uno de sus apotegmas: “lucha del campo a la ciudad”.

Existe una agenda antindustrias extractivas que tiene recursos, logística, operadores, representantes que nadie las elige, pero allí están. Antes era destrucción de torres, puentes, asesinato de dirigentes, etc. Ahora es impedir que se desarrollen obras de gran envergadura que significa no solo el progreso de un pueblo sino de todo el Perú. La izquierda se moviliza difundiendo sus planteamientos, pero, hay de aquel que quiera difundir su otra forma de pensar: son agredidos al mismo estilo senderista.

La izquierda ahora está dirigida a “combatir” grupos “contaminadores” del medio ambiente. Es contradictorio ver su lucha contra la minería formal que, mal que bien paga impuestos, y no decir nada para combatir la terrible contaminación que generan la minería informal que depredan y contaminan casi todo lo que le rodea.

Es contradictorio, también, ver al Presidente Regional de Cajamarca encabezando la violencia, pero a su vez ha sido ¿incapaz? de hacer postas médicas, colegios, colocar agua y desagüe o canales de regadío para los campos de cultivo con el dinero producto de la minería. ¿Quién le sale al frente para denunciarlo? Que la minería formal no ha respetado normas de cuidado del medio ambiente, es cierto, pero es porque ha habido quien lo ha permitido. Funcionarios mediocres y/o corruptos. ¿Cree usted, amigo lector, que el Presidente Regional de Cajamarca, los de los frentes de lucha, cambiarán su posición de no querer la minería formal tan solo por el hecho que han ido los sacerdotes? ¿No los ven allí desafiando el estado de emergencia y salen a las calles a buscar más muertos? Carne de cañón necesitan.

Pero, ¿Y la respuesta política? ¿Qué pasa con los otros movimientos políticos? ¿Con el APRA, Perú Posible, los fujimoristas, el partido de Humala, el PPC? ¿Creen que con solo llegar al poder es suficiente? Su accionar ha sido casi nulo. No quiero ser agorero, pero presiento que el esfuerzo para una conciliación será inútil. Hay que tener el tino y la autoridad suficiente para salir adelante, no sea que nos estemos convirtiendo en los sepultureros de la democracia.