domingo, 2 de octubre de 2011

Reflexiones por el Día del Periodista


Por Oscar Vásquez Acarley
Escribir sobre el Día del Periodista en primera persona, es tarea difícil, pero debemos hacer llegar nuestro saludo fraterno a nuestros colegas el uno de octubre, con un ¡Feliz Día del Periodista!

Este noble oficio, que nace de las entrañas del ser humano, de quienes tenemos el deseo de orientar e informar a la comunidad, para que el mundo encuentre un mejor desarrollo. Con la satisfacción del deber cumplido, que es la vocación de servicio, por sobre todas las cosas que nos llevo abrazar esta sacrosanta profesión.

Quienes nos iniciamos en esta labor, tan fácil de hacer para unos y tan lleno de dificultades para otros, encuentran la disyuntiva de poner en riesgo su vocación ante la tentación de “don dinero poderoso caballero”, que intenta comprar todas las conciencias, pero que jamás podrá con quienes hicimos del periodismo un apostolado.

Una profesión tan insigne que debe tener como principal tarea el respeto a la verdad y a los principios morales.

Decir o narrar la información de acuerdo a los hechos encontrados y no la opinión muchas veces sesgada del periodista es difícil, pero es nuestra obligación obrar con exactitud e imparcialidad. Ser respetuoso con nuestros lectores.

El periodista debe saber que la calumnia siempre es una acusación falsa con malicia para favorecer intereses oscuros. Difamar daña las honras de las personas, aunque estas sean ciertas. En consecuencia debemos estar muy seguros de lo que decimos y contrastar todas las fuentes posibles, para no caer en error.

El Periodista tiene que ser respetuoso con todas las personas cualesquiera que sea su edad, su condición o su papel en la sociedad.

El Periodismo como acuñó Luis Miro Quesada de la Guerra puede ser el más noble de las profesiones o el más vil de los oficios, pero al parecer en los últimos 15 años se ha impuesto el chantaje y extorsión indirecta a quienes manejan recursos económicos públicos, que para no ser ampayados, pagan cupos publicitarios.

El periodismo debe ser garante de la libertad de expresión, garante del derecho que tienen todos los ciudadanos de ser informados de manera objetiva.

Cuando como periodistas apelamos al morbo para dar a conocer con lujos de detalles, muertes, violaciones, estamos incentivando esta tipo de acciones. No puede ser posible que se intente entrevistar a familiares de victimas que yacen muertos en el pavimento, sin importarles su dolor. Estamos deshumanizando la noble profesión del periodismo. Claro eso vende, pero denigra el fin supremo de la sociedad, que es la persona.

Si vemos a diario los noticieros, las cuatro primeras informaciones son sangre y sexo y por ahí una nota sin importancia de los acontecimiento transcendentes. Pero quizás muchos cambiamos de canal, pero es igual en todos. Porque no ponerle cierto patrones de conducta a esta apología del crimen, sexo y sangre.

Debemos aprender a ser considerados con las personas y preocupados por los débiles, que recurren al periodista, con la finalidad que su voz sea escuchada en busca de imparcialidad

Pero en ningún momento podemos asumir la función de fiscales o jueces, para ello están las instancias correspondientes, fiscalizar si, pero no atribuirnos acciones que no competen.

En el Día del Periodista, levantemos la bandera de la libertad de prensa como pendón inevitable de una profesión, que es el último recurso de los pueblos olvidados y las personas con sed de justicia.