
Nuestro amigo Christopher Acosta acaba de remitir vía correo electrónico a este medio y a otros de la ciudad el artículo de la revista Poder “El Misterio del Escuadrón de la Muerte”, escrito por Ricardo Uceda, el autor de “Muerte en el Pentagonito”, donde da cuenta del accionar del Escuadrón de la Muerte que en Trujillo, al amparo del D.L. 982, lleva ya una cincuenta de delincuentes muertos.
Acosta realizó la investigación de campo de dicho Informe y le tomamos la palabra cuando pide que se difunda esta información.
A continuación fragmentos del Reportaje y haciendo clic se puede leer la primera parte.
Acosta realizó la investigación de campo de dicho Informe y le tomamos la palabra cuando pide que se difunda esta información.
A continuación fragmentos del Reportaje y haciendo clic se puede leer la primera parte.
- 46 delincuentes muertos a balazos por la policía de Trujillo entre el 2007 y el 2008.
- La prensa local y algunos medios de Lima han hablado de un grupo de ejecuciones dirigido por el coronel PNP Elidio Espinoza, ex jefe del Escuadrón de Emergencia Este y hoy a cargo de la Divincri. A su vez, la policía, con un indisimulado apoyo político del gobierno, ascendió y premió a Espinoza, para quien el Ministerio Público pide cadena perpetua.
- La situación es el resultado directo del Decreto Legislativo 982, dado en julio del 2007, que eximió de responsabilidad penal a policías que “en cumplimiento de su deber y en uso de sus armas en forma reglamentaria, causen lesiones o muerte”.
- Hay que suponer que casi de inmediato los delincuentes trujillanos tuvieron la mala idea de enfrentarse a balazos con la policía. La racha de muertos por enfrentamientos comenzó precisamente en agosto del 2007.
- A Rafael Reyes Velásquez, “Loco Johnny”, no le sirvió haber alertado públicamente que la policía quería matarlo. El 20 de febrero de 2008 envió una carta de denuncia a la Asociación Pro Derechos Humanos. Tres meses después estaba muerto.
- Cuando la policía mató a Freddy Rodríguez, “Freddy Platanero”, su hermana Érica se convirtió en activista de los derechos humanos de los delincuentes de Trujillo y convirtió el tema en un caso público.











































