A un día de revelarse que Alberto Andrade sufría de fibrosis pulmonar, una enfermedad que le impedía hablar, la noticia que nos ha dejado una gran desazón viene de Estados Unidos. A las 11.40 de la noche de este viernes 19 de junio falleció el más entrañable político peruano, líder de su agrupación Somos Perú, dos veces alcalde de Lima y actual congresista de la Alianza Parlamentaria.
Según se informó Andrade llevaba varios meses de cuidados en la ciudad norteamericana. Lo que viene ahora es un largo proceso de repatriación, se calculan al menos 5 días para que sus restos lleguen a Lima, esperamos que sea antes.
Diversos medios recordaron esta mañana que Alberto Andrade fue uno los pocos políticos que le hizo frente al fujimontesinismo en su época más oscura, Fujimori intentó intimidarlo, pero no pudo. Llegó a usar los diarios chichas para tildarlo de homosexual, pero nada pudo con él.
Su nombre completo era Alberto Manuel Andrade Carmona, había nacido en Barrios Altos el 24 de diciembre de 1943. Estudió leyes en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Creó la empresa de productos de cuero ALDA. Casado con Anita Botteri, con quien tiene 4 hijos.
Su experiencia política se inicia en el año 1984 como Regidor en la Municipalidad de Miraflores, siendo después Alcalde por ese distrito durante 2 periodos, de 1,990 a 1,992 y de 1,993 a 1995, en esta ultima elección alcanzo casi el 94% de la votación, récord hasta ahora no superado en el país.
Fundó el Movimiento Independiente Somos Perú en el año 1995, que se convirtió después en el “Partido Democrático Somos Perú”.
En Miraflores se le recuerda porque realizó la remodelación del Parque Central, organizó también un cuerpo de hombres de seguridad denominado Serenazgo, para que combatiera la delincuencia en los años 90, mientras la Policía Nacional se encargaba de combatir al terrorismo. Su enérgica gestión logró contener por un tiempo el deterioro que venía sufriendo el distrito.
Como alcalde de Lima, recuperó el Centro Histórico de Lima, acabó con el problema del comercio ambulatorio que se había convertido en un mal endémico. Grandes obras públicas como la Vía Expresa de Javier Prado, las remodelaciones de parques y plazas y uniformizó el color de los taxis en color amarillo.
CRIOLLO A CARTA CABAL
En sus presentaciones públicas, tanto en época electoral como en la vida cotidiana, Andrade siempre se comportaba como un criollo a carta cabal, siempre saleroso, dispuesto al canto de alguna melodía del acervo criollo peruano, situaciones que lo hicieron más querido por los peruanos. Se cuenta que uno de sus últimas comidas en Washington fue preparada al estilo peruano y asentada con una Inka Kola.
¡Descanse en Paz, Alberto Andrade!












