domingo, 4 de octubre de 2009

Mil guitarras para Mercedes Sosa

Por Enrique Benites Delgado

“Que mil guitarras desangren una inmortal canción al infinito”. Estamos de duelo. Por ello, que mil guitarras toquen juntos sus inmortales canciones. Y los cuántos de nuestra época que gozamos con las canciones de lo que se denominó “La Nueva Trova” cantemos una canción por ella. Escuchábamos a cantautores como Cabral, Larralde, Horacio Guarany, León Gieco que entonaron y supieron interpretar el sentimiento del alma latinoamericana. Con ellos la inigualable Mercedes, o “La Negra” como también era conocida.

Ya no la veremos tocar su infaltable bombo argentino y hacer retumbar las graderías de donde se presentaba con su poderosa voz de contralto diciendo la canción de Guarany: “Y qué ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre y por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta”. O, cuando agradece a la vida por la alegría de poder ver los colores de la naturaleza y la risa y también el llanto: “Gracias a la vida que me ha dado tanto me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto los dos materiales que forman mi canto y el canto de ustedes que es el mismo canto. Y el canto de todos que es mi propio canto”

Con cantos como “América”, “Canción de todos”, “Hermano”, “Gracias a la vida”, “Me gustan los estudiantes”; escuchábamos también al grupo chileno “Quillapayun”, las canciones de Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra. Que lindos tiempos aquellos, con la guitarra o con el acordeón de Homero Burgos, hoy delicado y que gracias a Dios ya está fuera de peligro, allí está mi hermano Eddy quien me dice desde Piura: “hermano, estamos de duelo”, cantábamos con Carlos Guerra, que hoy se juntará con ella a la derecha de Dios.

Desde este rincón del mundo, Trujillo, tierra gestora de la libertad de nuestra hermosa patria, desde aquí te decimos a una sola voz: “Que se levanten todas la banderas, cuando el cantor se plante con su grito y que mil guitarras desangren en la noche una inmortal canción al infinito”. Cantemos juntos con ella: “Tierra del sol en el Alto Perú, en el nombran aun a Túpac Amaru”. Cantemos todos juntos: “Hermano dame tu mano vamos a buscar una cosa pequeñita que se llama libertad”. Digamos con ella: “Canta conmigo canta hermano americano libera tu esperanza con un grito en la voz”. Con Piero decirte: “Eres agua, playa, cielo, casa, planta, mar, Atlántico, viento y América, eres un montón de cosas santas mezcladas con cosas humanas”. Cantemos la canción que más se ha traducido a otros idiomas del mundo y que tú la cantabas y seguirás cantando: “Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber hecho lo suficiente”. Claro que la resaca muerte no te encontró vacía y que has hecho más que suficiente y contigo gritar: “Hablo de países y de esperanzas, hablo por la vida, hablo por la nada, hablo de cambiar esta nuestra casa, de cambiarla por cambiar nomás... Quien dijo que todo está perdido. Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Gracias por todo Mercedes Sosa, también te ofrecemos nuestro corazón.

1 comentarios:

Paulo dijo...

de la patada carajo arriba mercedes sosa