lunes, 8 de junio de 2009

Nicaragua concedió asilo político al dirigente awajún Alberto Pizango


Fuente: CPN/EFE/RPP


Tras su desaparición el pasado 5 de junio, esta tarde se supo que la Embajada de Nicaragua concedió el asilo político al perseguido dirigente awajún Alberto Pizango, ex presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).
Aunque inicialmente, el Embajador de Nicaragua en Perú, Tomas Borge, ex líder sandinista, había declarado desde su país a RPP que el asilo muy probablemente se iba a conceder el día de mañana martes 9 de junio, pero luego el propio ministro de Relaciones Exteriores peruano, José García Belaunde, confirmó que “el asilo político ya lo ha otorgado la Embajada de Nicaragua en Lima y estamos a la espera de que soliciten el salvoconducto (para su viaje)".
El canciller agregó además que el líder indígena, puesto en la clandestinidad por el propio gobierno peruano al decretar su captura, se encuentra actualmente en la referida legación diplomática, ubicada en el distrito limeño de San Isidro.
En horas de la tarde el mismo premier peruano Yehude Simon había informado que tenía información de la embajada de Nicaragua, donde se le avisaba que en la tarde de hoy se había refugiado el ciudadano peruano Alberto Pizango, y el Gobierno (de ese país) lo había aceptado.
DEFENSA DE PIZANGO
Juan Sheput ha señalado que Alberto Pizango no es ningún terrorista ni delincuente como afirman Alan García, Mercedes Cabanillas o Aurelio Pastor. “Alberto Pizango es un defensor de sus espacios vitales, del medio ambiente, de la tierra de sus ancestros, del futuro de la selva para que la puedan gozar los nietos y bisnietos de su comunidad”, señala en su blog
Mate Pastor.
“El gobierno, encabezado por los personajes mencionados, desea crear una atmósfera de odio y aversión hacia Alberto Pizango, para así trasladar las responsabilidades de los muertos en Bagua hacia alguien que ha dado la cara en defensa de su comunidad”.
“No hay que caer en ese juego. Todos los muertos tienen como factor común la peruanidad y ello ya constituye un dolor para nuestra Patria. La violencia es condenable, venga de donde venga, pero la violencia no la inició el líder comunero Alberto Pizango. Su comunidad, más bien, es una víctima de ella”.