
Escribe: Richard Vera Morán
En esta segunda armada, quiero empezar el artículo, con unas referencias de un libro interesante, que podría decirse que es una Biblia de los amantes de la geopolítica actual. Me estoy refiriendo a Robert Kagan y su libro “Poder y Debilidad”, que en su primera hoja expresa: Ha llegado el momento de dejar de fingir que Europa y Estados Unidos comparten la misma visión del mundo o incluso que viven en el mismo mundo.
En esta segunda armada, quiero empezar el artículo, con unas referencias de un libro interesante, que podría decirse que es una Biblia de los amantes de la geopolítica actual. Me estoy refiriendo a Robert Kagan y su libro “Poder y Debilidad”, que en su primera hoja expresa: Ha llegado el momento de dejar de fingir que Europa y Estados Unidos comparten la misma visión del mundo o incluso que viven en el mismo mundo.
Así mismo en la hoja número 11, refiere: Al enfrentarse a adversarios reales o potenciales, los estadounidenses suelen decantarse por la coerción más que por la persuasión, y prefieren sancionar punitivamente antes que inducir a comportamientos mejores-mucho palo y poca zanahoria. Entonces es de advertir que el unilateralismo Norteamericano, calza en su propia medida, con la coerción y la violencia militar muy alejada de los negociaciones y los asuntos diplomáticos.
La invasión a Irak y las constantes intromisiones en los asuntos de la política global, no son pues, meras casualidades y caprichos. Los afanes de democratizar las naciones más inestables, son asumidos como una obligación moral, solo saludable en el arquetipo del ajedrez llamado mundo. La ley de la selva, en sus extensiones de derecho implícito, refleja en sus adentros que la jungla, en donde coexisten las amenazas y oportunidades, pasa por el filtro y el tamiz de la malla unilateral de EE.UU.
Friederich Nietzsche, en su libro “Así habló Zarathustra”, escribe con la seguridad de un visionario y profeta: He encontrado más peligros entre los hombres que entre los animales. Peligrosos son los caminos que recorre Zarathustra. ¡Que mis animales me sirvan de guía! Ahora bien, este es el escenario mundial, cuyo caos todavía no termina. El nuevo desorden mundial, en cierta forma permite en el fondo, el liderazgo de EE.UU y de su esquema occidental. Esta debilidad en el liderazgo, tiene que ser la bandera del miedo y la violencia. En el mundo de los débiles, el menos débil es el más fuerte. Apropósito el presidente Obama, no tiene por que ser la excepción, en la larga historia del poder de EE.UU.
Friederich Nietzsche, en su libro “Así habló Zarathustra”, escribe con la seguridad de un visionario y profeta: He encontrado más peligros entre los hombres que entre los animales. Peligrosos son los caminos que recorre Zarathustra. ¡Que mis animales me sirvan de guía! Ahora bien, este es el escenario mundial, cuyo caos todavía no termina. El nuevo desorden mundial, en cierta forma permite en el fondo, el liderazgo de EE.UU y de su esquema occidental. Esta debilidad en el liderazgo, tiene que ser la bandera del miedo y la violencia. En el mundo de los débiles, el menos débil es el más fuerte. Apropósito el presidente Obama, no tiene por que ser la excepción, en la larga historia del poder de EE.UU.
Indudablemente Obama tendrá que recurrir a instrumentos menos dolorosos y más eficiente. Obama se podría diferenciar de G. Bush en el modo de interpretar el mundo, pero no podrá alejarse mucho, debido a que el poder su origen, gerencia y administración, pesará en sus espaldas. Considero que el siguiente enfoque no es para nada pesimista, sino real. No debemos esperar que Obama se comporte como el mundo desea.











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