
Por Roque Rodríguez Barrutia (*)
Pronto se cumplirá un siglo del descubrimiento de Machu Picchu por Hiram Bigman (1911), lo que originó el posterior saqueo de una de las mayores expresiones culturales del Mundo, sustrayendo innumerables restos arqueológicos así como abundante material genético de muchas especies animales y vegetales, no llegándose a reportar la presencia del árbol de la quina en la zona; lo que nos indica que dicha emblemática planta fue expoliada en los siglos anteriores a este magno acontecimiento.
Los Sabios Médicos del Antiguo Perú lograron descubrir el valor medicinal de muchas especies vegetales, siendo los santuarios tipo Machu Picchu, Kuelap, Chan Chan, etc los centros de concentración de su mayor bagaje cultural; reuniéndose periódicamente en esos lugares los Hampi runas (Médicos del Antiguo Perú) para evaluar los efectos de sus medicinas en la población de los Cuatro Suyos que integraban el grandioso Imperio de los Incas.
Tendrían que transcurrir muchos años para que ellos descubrieran las propiedades farmacológicas del árbol de la quina para combatir uno de los mayores azotes de la Humanidad, la temible malaria o paludismo.
Esta terrible enfermedad ocasiona un millón de muertes anuales en el mundo, pero la planta que sirve para curar este mal, siendo representante de la flora del Perú en su Escudo Patrio, en nuestro país, se encuentra en peligro de extinción.
A pesar de haberse descubierto algunos fármacos sintéticos elaborados en base a algunos de los alcaloides de la corteza del árbol de la quina, hoy vemos con tristeza que la malaria o paludismo ha hecho resistencia a dichos medicamentos, sobre todo la producida por Plasmodium falciparum .
El sombrío panorama que se cierne en torno al árbol de la quina, han hecho reflexionar a destacados científicos de la ciudad de Trujillo, quienes han conformado la Expedición Científica: “Por la Ruta del Árbol de la Quina”, tomando como bandera la siembra de plantones de este emblemático árbol en cada centro arqueológico y plazas públicas del Perú, para poder reincorporarla en la memoria colectiva de cada ciudadano de nuestro país, encomendándoles la tarea de llevar unos plantones al Ing. Julio Gutiérrez Zambrano y al Lic. Roque Rodríguez Barrutia.
Por ello, un 19 de junio del año 2007; veinte días antes que Machu Picchu sea declarado una de las Siete Maravillas del Mundo, salimos de Trujillo con dirección hacia el “Santuario del Árbol de la Quina”,ubicado en el Centro Poblado La Cascarilla - Jaén - Cajamarca para la búsqueda de plantones ,siendo recibidos cordialmente por los pobladores de la zona, sintiéndose complacidos por ser coparticipes de este acontecimiento que revaloraría a nuestro emblemático árbol, haciéndonos conocer que habían colectados algunos ejemplares para dicho fin.
Los dos plantones de árbol de la quina fueron donados por Neptalí Fernández Tenorio y Ángel Manosalva Palomino, ciudadanos identificados con la gran tarea para recuperar esta mítica planta, habiéndolos llevados del “Santuario del árbol de la quina” hacia el Centro Poblado La Cascarilla, que se ubica a 1,870 msnm, altura cercana al lugar donde las sembraríamos en Machu Picchu.
Los chasquis, en el antiguo Perú transportaban a pie las nuevas buenas hacia los distintos lugares del Imperio Incaico; varios siglos después nos tocaría cumplir similar misión, haciendo uso de la tecnología moderna, partiendo en camioneta con destino a Jaén y de allí en ómnibus hacia Trujillo (EJETUR) para luego transportarlas hacia Lima en otro ómnibus, continuando su periplo en avión al Cusco gracias a la donación de dos pasajes ida y vuelta otorgados por el Ing. Juvenal Ormachea Guzmán.
Durante nuestra visita al Cusco coincidimos con la majestuosa celebración del Inti Raymi, considerada como la mayor fiesta de gratitud al Dios Sol.
Al finalizar este magno evento, tuvimos la grata visita del actor Américo Ortiz de Zevallos quien represento al Inca durante la fiesta de adoración al Sol, lamentando no haberse enterado de nuestra misión, porque podría haber llevado en la litera que lo condujo a Sacsayhuamán uno de los plantones del árbol de la quina y mostrarlo ante el Mundo, haciéndoles conocer que esta valiosa planta es nuestra.
El día 26 de junio, muy temprano, a las 5:30 a.m. emprendimos viaje hacia la ciudadela de Machu Picchu, llevando un invalorable tesoro, quien venía recorriendo cerca de tres mil km., atravesando siete regiones del Perú (Cajamarca, Lambayeque, La Libertad, Ancash, Lima, Ica, Ayacucho) permitiéndonos traer de retorno al árbol de la quina al Ombligo del Mundo gracias al apoyo desinteresado del Ing. Dragui Nestorovich, CPC. Albert Camus González, Tec. Oscar Yafac Chafloc, Sr. Amado Manosalva Palomino, Q.F. Luzvella Huamán Cieza y el Dr. Germán Rojas Caro, quienes cumplieron un rol protagónico para el cumplimiento de esta tarea.
La primera planta la sembramos en el Jardín Botánico, cerca al Museo de Sitio, que se halla a 2000 m.s.n.m; mientras que la segunda planta fue sembrada en el Jardín del Inca, ubicado a 2400 m.s.n.m. contando con el apoyo de los representantes del I.N.C. Cusco y un medio de información local (Cusco TV- Espacio Cultural Educa), donde se resaltó este maravilloso acontecimiento, que unía a hombres y mujeres provenientes de los Cuatro Suyos, compenetrados en un solo ideal, rescatar el árbol de la quina.
(*) Tecnólogo Medico – Univ. Nac. Federico Villarreal
Presidente Expedición Científica: “Por la ruta del Árbol de la Quina”