sábado, 5 de enero de 2008

Hasta siempre amiga Katty


(No es una despedida, porque aún espero verte en estas calles)

“Los amigos que se van /
siempre nos arrancarán a trozos el corazón”



Lukitas, me decías en los arcanos tiempos. Allá por el 91 cuando nacieron muchos sueños. Recuerdo esos días tempranos en Bellas Artes y a tu mancha: Marco, Galina y Josué. Ustedes eran la patota inseparable. Temprana muestra de la camaradería que empecé a conocer, después de haber vivido en solitario durante 19 años. Nuestros profesores Walter Romero, Dioni, Juan Paredes, Segundo Alfaro. Nuestros otros compañeros Cory, José Carlos Boyer, Martell, Belinda, Mendoza, Enoc, y tantos nombres que se me escapan.
Y te veo, aquí en la foto, trepados a un árbol de la Escuela con Galina y Marco. Eran días en que compartíamos poemas en la grama. Hoy lo recuerdo. Había mucho de cadencia en tu voz. En tu risita, en como mirabas, reías y callabas, para volver a reírte. Te burlabas sanamente de la inocencia con que llegué a ese centro de artistas en flor, con mis zapatos blancos, pelo siempre recortado y maletín bond (prácticamente un extraño en ese ambiente).
¿Cuántos de tus sueños empezaron esos días? Tenías apenas 17 años. Querías hacer el más fabuloso comercial de la Pepsi o Coca Cola. Te alucinabas sin necesidad de probar la hierba. Y todo lo apuntabas en tus cuadernos. Hacías largos garabatos con lapiceros de tinta roja. Y escribías poemas de la soledad y el apremio. Algunos de ellos tuvieron cabida en el periódico mural “Verceles” (Poema “De la Cima al Infinito”, semana del 18 al 26 de mayo de 1992) que en aquel entonces co-dirigíamos con Enoc II Rojas Guzmán. Así eran esos tiempos. Pinceles, colores, paletas, mochilas, rotonda, caminata por Húsares de Junín, más juegos, risas. Yo era muy inocente (¡vaya, sigo siéndolo, aunque algunos tienen otra idea!)
Aunque eras parte de la patota de los Cuatro, siempre te robé un poco de tiempo en la grama. Me llamó la atención que un día extraviaran el camino de regreso del cerro Campana. ¡Qué inquietos que eran!
De esos tiempos conversaríamos si nos viéramos, y recordaríamos a Josué, aquel entusiasta pintor de la patota que nos abandonó cuando aún estaba en pleno despegue y llamaba la atención con sus óleos.
Abandoné Bellas Artes en el 93. Dos años después Tomás Ruiz –el timonel de la revista literaria Camión de Ruta- nos convocó para realizar cuatro fechas de lo que él denominó Primer Concierto de Poesía & Rock de los Charcos-a los chicos malos les gusta el fútbol. Y llegaste a la caverna del Acuarium con tu manojo de poemas. Así te veo en otro fotografía del 24 de marzo de 1995 donde estamos junto a Guiliana Aguirre de Chiclayo.
Volvimos a escuchar tus poemas en el Primer Festival de Poesía Joven Trujillo “Poetas al Ataque”, que a influjo de Tomás Ruiz inauguramos con una bandada de amigos en el otoño del 99 en la Alianza Francesa, que fue tomada y sitiada por aedas y músicos durante 9 noches de miércoles. Así te veo en el álbum de fotos del miércoles 12 de mayo de 1999. Parece que estaba programado también Tomás, pues se le ve en la sesión de fotos para La Industria en la Plaza de Armas.
No sé qué se hizo de tu vida más adelante. Viajaste, cambiaste de look. Y hasta te volviste más silenciosa. Fueron años de silencio. Hasta el camino de la poesía se me volvió esquivo. Y en una de esas tardes te me apareciste un día por la calle, después que supe que te habías ido de hippie o algo así. Y pese a tu enfermedad aún sacabas un poco de alegría de tu adolorido cuerpo para lanzarme un “lukitas” y mostrarme un poco del afecto -a veces tan escaso- que necesitamos los humanos.
“Los amigos que se van siempre nos arrancarán a trozos el corazón”, sentencié líneas arriba. Y es que no es la primera vez que se nos van, antes similar dolor nos causó la desaparición física de Tomás Ruiz Cruzado (Huamachuco 1968 - Piura 2001), el hombre de las camisas abiertas en pleno invierno y los poemas al guerrillero muerto de una ciudad en escombros.
Katty, te has ido como presagiabas en tu poema: “Dame por favor tu mano, lancémonos al infinito, y volemos tú y yo, convertidos en dos aves que se pierden en la niebla” o “anda, déjate llevar, libera tu mente / vuela conmigo y piensa solo en gozar haciéndolo, /no importa si bien o mal ni cuando ni donde”.
Te has ido y uno no sabe qué hacer, cómo aferrarnos a tu esencia. En estos días se armarán homenajes a tu memoria y alegría, pero no estarás. O tal vez sí, y desde arriba nos contemples. Y si eso ocurre, espero me guiñes un ojo y me perdones no haberte abrazado fuerte la última vez que nos vimos en Pizarro. Soy de los que se resiste a las perdidas, por eso aunque muchos no comulguen conmigo en esto, espero verte, Katita, en cualquier lugar para seguir conversando como aquellas mañanas en la grama de Bellas Artes.



POEMA DE KATTY ROJAS SATUI
“De la Cima al Infinito”, publicado en la vitrina de Bellas Artes, periódico mural “Verceles” en la semana del 18 al 26 de mayo de 1992.

Venid aquí Águila hechicera
estoy volando convertida en paloma
y solo espero que me atrapes…
No hace falta que me aceches con cautela
Sé de tus propositos y deseos, y no pretendo negarme.
¡Cuán fiera eres ave viajera!
Tómame y llévame en tus garras a tu lecho.
¡Qué majestuoso eres, qué tremenda es tu perfección!
Arrullada entre tus brazos como alas me acorralas.

Qué delicia a mis labios son tus besos desesperados,
Qué dulzura es sentir tu lengua en mi cuello.
Devórame animal salvaje, llévame a tu nido, hazme tuya.
Seré sin protesta tu presa
Y dejaré que desgarres mi cuerpo con tus filudas uñas.

Eres, amado mío, tan igual como un Aguila
Que vuela alto, muy alto pero sin rumbo,
Deja ya las alturas, cambia tu vuelo a otros horizontes
Donde yo te esperaré calladamente
Y el silencio será testigo de nuestro amor.

Extiende por favor tus alas
Y rodeame con tu pluimaje.

Real y extraño, rey omnipotente
Seré tu subdita por siempre, viviendo en tu reino,
Aquel que se encuentra en la más alta montaña
De donde no alcanzo a ver nunca el final
Donde no hay onrte ni sur, tan solo: luna y tú.
Sentir el viento suave y helado rozar mi cara
Allá en lo alto, sensación divina,
Dame por favor tu mano, lancemonos al infinito
Y volemos tú y yo convertidos en dos aves
que se pierden en la niebla.
Anda, déjate llevar, libera tu mente
vuela conmigo y piensa solo en gozar haciéndolo,
no importa si bien o mal ni cuando ni donde.
Déjame entrar de una vez en tu vida,
Ábreme ya la puerta, pero no seas cruel
Y no me martirices más con tu frialdad
Se, por mi amor, ave de un solo nido.

(III Ciclo de Bellas Artes)